Fuente original: WIRED
Fecha: 26 de noviembre de 2025
Autores de origen: Ritsuko Kawai
El mítico cúmulo estelar de las Pléyades, visible a simple vista y presente en tradiciones de todo el mundo, acaba de revelar un secreto monumental: es muchísimo más grande de lo que se creía.
Un nuevo análisis liderado por astrónomos de la Universidad de Carolina del Norte demuestra que el conjunto es en realidad un vasto complejo de miles de estrellas dispersas, extendiéndose unas 20 veces más que las estimaciones previas.
El hallazgo redefine este icónico cúmulo —también llamado las Siete Hermanas— y obliga a replantear cómo se forman, evolucionan y se dispersan las familias estelares en la Vía Láctea.
Miles de “hermanas perdidas” dispersas por el cielo
El equipo científico combinó mediciones de rotación estelar del satélite TESS de la NASA con los datos de precisión milimétrica del telescopio Gaia de la ESA.
El resultado fue una revelación sorprendente: el cúmulo conocido es solo el corazón denso de un grupo mucho más amplio.
Este conjunto ampliado ha sido bautizado como Gran Complejo de las Pléyades, e incluiría:
- Más de 3.000 estrellas,
- distribuidas a lo largo de 600 pársecs (unos 1.950 años luz),
- incorporando cúmulos previamente catalogados como independientes, como AB Doradus, UPK 303, HSC 1964, UPK 545 y el grupo OSCN 99,
- además de dos regiones nuevas: GPC-1 y GPC-2.
“Las Pléyades no son solo siete estrellas brillantes”, explica Andrew Boyle, líder del estudio. “Son miles de hermanas antiguas, dispersas por una región inmensa del cielo”.
Un reloj cósmico para encontrar estrellas hermanas
El truco para identificar a estos “parientes” estelares está en la rotación.
Las estrellas jóvenes giran rápido, y su rotación disminuye con la edad.
Este patrón funciona como un reloj, permitiendo determinar cuáles se formaron juntas.
Los investigadores reconstruyeron los movimientos pasados y hallaron que varios subgrupos estuvieron a menos de 50 años luz del núcleo de las Pléyades hace unos 75 millones de años.
Algunos, como UPK 303, incluso muestran la típica cola de marea, señal de estrellas arrancadas gradualmente del cúmulo original.
Un descubrimiento con implicaciones galácticas
Las Pléyades han sido durante décadas un pilar para estudiar estrellas jóvenes, exoplanetas y evolución estelar, además de ser un símbolo cultural en civilizaciones como la maorí, la hebrea y la japonesa (Subaru).
Ahora, su complejidad recién revelada sugiere que:
- muchos cúmulos abiertos pueden ser solo el núcleo visible de estructuras mucho mayores,
- nuestro propio Sol pudo nacer dentro de un grupo similar, actualmente disperso,
- y la Vía Láctea contiene vastas “familias estelares” invisibles a simple vista.
Los próximos conjuntos de datos de Gaia y las observaciones del Observatorio Rubin permitirán extender este método a distancias aún mayores y reconstruir mejor la genealogía estelar de la galaxia.
La historia de las Siete Hermanas, repetida durante miles de años, podría ser en realidad la historia de una familia de miles de estrellas que aún viajan juntas por el cosmos.
Disclaimer
Esta nota es una reinterpretación automatizada, generada por inteligencia artificial, basada en información publicada originalmente por la agencia WIRED. Su objetivo es presentar los hechos de forma neutral y sin valoraciones. Se recomienda consultar la fuente original para mayor contexto.