Tecnología | Microsoft desarrolla un sistema de almacenamiento en vidrio capaz de conservar datos por 10,000 años

Captura de pantalla del desarrollo impulsado por Microsoft Research, conocido como Project Silica, que pretende mejorar la capacidad y durabilidad del almacenamiento digital, con un sistema basado en vidrio.Cortesía Microsoft Research

Fuente original: WIRED
Autores de origen: Fernanda González


Microsoft busca resolver uno de los grandes desafíos de la era digital: el almacenamiento masivo de información durante periodos extremadamente prolongados. La compañía desarrolló un sistema de resguardo de datos basado en vidrio que, en pruebas experimentales, demostró la capacidad de conservar información legible por al menos 10,000 años.

Las tecnologías de almacenamiento han evolucionado casi al mismo ritmo que los sistemas que generan datos. Sin embargo, la expansión acelerada de la inteligencia artificial intensificó la demanda de infraestructura, provocando una presión creciente sobre la disponibilidad de discos duros y memorias flash en centros de datos. A esto se suman las limitaciones propias de los soportes tradicionales, que suelen degradarse en el plazo de una década y obligan a reescribir periódicamente la información para evitar su pérdida.

El desarrollo, impulsado por Microsoft Research y conocido como Project Silica, apunta a resolver estos problemas de capacidad, durabilidad y mantenimiento. De acuerdo con un estudio publicado esta semana en la revista Nature, el sistema se basa en placas de vidrio de borosilicato, un material ampliamente utilizado por su alta resistencia térmica y estabilidad química.

Para almacenar la información, los investigadores utilizan un láser de alta energía que dispara pulsos de duración extremadamente corta en puntos específicos del vidrio. Este proceso genera microdeformaciones internas mediante lo que describen como una nanoexplosión inducida por plasma. Las alteraciones modifican la forma en que la luz atraviesa el material y permiten codificar datos digitales de manera permanente.

Toda la información digital puede representarse mediante combinaciones binarias de unos y ceros. Mientras que en los discos duros estos bits se almacenan mediante cambios magnéticos, en el sistema de Microsoft se codifican como diminutas variaciones estructurales dentro del vidrio. Cada marca representa valores digitales específicos según su posición, orientación e intensidad, y puede ser leída posteriormente analizando el comportamiento de la luz.

En términos de capacidad, una placa cuadrada de 12 centímetros de lado y 2 milímetros de grosor puede almacenar hasta 4.8 terabytes de datos, el equivalente a unos dos millones de libros impresos. Aunque los procesos de escritura y lectura son más complejos y costosos que en los sistemas convencionales, la principal ventaja radica en su estabilidad: los datos, una vez grabados, son esencialmente inmutables y no requieren mantenimiento ni condiciones ambientales estrictas.

Las pruebas de envejecimiento acelerado sugieren que la información podría resistir 10,000 años a temperaturas de hasta 290 °C, y multiplicar esa durabilidad a temperatura ambiente. Richard Black, investigador de Microsoft Research y líder del proyecto, afirma que “lo bueno del cristal es que, una vez escrito, es inmutable”.

La lectura de los datos requiere equipos especializados, como microscopios capaces de detectar cambios sutiles en la propagación de la luz. Además, el sistema emplea algoritmos de aprendizaje automático para interpretar correctamente la información incluso cuando está distribuida en hasta 300 capas superpuestas dentro de una misma pieza de vidrio, reduciendo el ruido óptico entre capas adyacentes. Entre sus limitaciones se encuentra la imposibilidad de reescritura, lo que restringe su uso a archivos que no requieren modificaciones frecuentes.

Por ello, la tecnología está pensada principalmente para la preservación a largo plazo de datos científicos, registros históricos, patrimonio cultural o copias de seguridad críticas. Peter Kazansky, investigador en optoelectrónica de la Universidad de Southampton, señaló que al demostrar un sistema completo, el proyecto muestra cómo esta tecnología podría transformar la industria de los centros de datos.

Aunque su adopción comercial dependerá de decisiones estratégicas futuras, el avance representa un paso significativo hacia formas de almacenamiento prácticamente permanentes.


Disclaimer

Esta nota es una reinterpretación automatizada, generada por inteligencia artificial, basada en información publicada originalmente por la agencia WIRED. Su objetivo es presentar los hechos de forma neutral y sin valoraciones. Se recomienda consultar la fuente original para mayor contexto.