Fuente original: The New York Times
Autores de origen: Lisa Miller.
Documentos y correos electrónicos vinculados a Jeffrey Epstein muestran que, tras su condena por delitos sexuales en 2008, el término “masaje” fue utilizado como un eufemismo compartido con parte de su entorno social.
Epstein fue condenado en un tribunal de Florida por delitos sexuales contra menores y, en 2019, volvió a ser acusado por el gobierno federal de Estados Unidos de tráfico sexual de niñas a principios de la década del 2000. Murió en una celda de Manhattan en 2019 mientras esperaba juicio. No fue acusado formalmente por hechos posteriores a su liberación en 2009.
Según correos electrónicos revisados por The New York Times, Epstein continuó organizando y solicitando “masajes” durante los años siguientes, así como reclutando mujeres jóvenes y gestionando una red de contactos sociales de alto perfil. En esos mensajes se alude a mujeres como “chicas”, “asistentes” o “estudiantes”.
Algunos intercambios muestran que conocidos de Epstein entendían el significado del término. En un correo de 2010, Boris Nikolic respondió a Epstein con una referencia explícita a un “final feliz”. Nikolic no respondió a solicitudes de comentarios.
Los archivos también reflejan que Epstein ofrecía “masajes” como favores a terceros y coordinaba encuentros entre conocidos y mujeres jóvenes. En mensajes de 2017, se menciona el envío de “dos chicas” a un interlocutor. Varias de las personas aludidas emitieron posteriormente declaraciones públicas rechazando cualquier conducta ilegal y expresando pesar por su relación con Epstein.
Correos electrónicos indican que Epstein mantuvo vínculos con figuras del ámbito empresarial, académico y cultural, algunas de las cuales reconocieron con posterioridad que su relación con él fue un error. En ciertos casos, los mensajes reflejan conocimiento de su historial judicial y referencias explícitas a los límites legales relacionados con menores de edad.
Especialistas citados por el medio describen este contexto como un entorno de silencio y ambigüedad, en el que el lenguaje eufemístico y la exclusividad social contribuyeron a normalizar conductas sin que se formularan objeciones públicas. Los documentos muestran que, pese a advertencias privadas sobre el impacto reputacional de su comportamiento, Epstein mantuvo su red social activa durante años.renatal a PFAS es más compleja de lo que se pensaba y que una vigilancia más amplia es clave para avanzar en la prevención de enfermedades relacionadas con estos compuestos.
Disclaimer
Esta nota es una reinterpretación automatizada, generada por inteligencia artificial, basada en información publicada originalmente por la agencia The New York Times. Su objetivo es presentar los hechos de forma neutral y sin valoraciones. Se recomienda consultar la fuente original para mayor contexto.