Arqueología | Arte rupestre del río Pecos revela conexiones milenarias entre el norte de México, Texas y Mesoamérica

Fuente original: WIRED
Fecha: 29 de noviembre de 2025
Autores de origen: Fernanda González.


Un nuevo estudio científico sugiere que los antiguos pueblos del norte de México y Texas mantenían vínculos simbólicos profundos con las cosmovisiones mesoamericanas, una relación cultural mucho más estrecha de lo que se creía. La investigación, encabezada por la Universidad Estatal de Texas (TXST), demuestra que el arte rupestre del estilo del río Pecos (Pecos River Style, PRS) no solo es más antiguo de lo estimado, sino que tuvo una continuidad simbólica y ritual de casi 6,000 años, influyendo en tradiciones indígenas a larga distancia.

Un legado artístico que perduró más de 4,000 años

El equipo interdisciplinario logró fechar con precisión los murales del PRS, ubicados entre Texas y el norte de México. Gracias a técnicas avanzadas de datación, determinaron que estas pinturas policromáticas comenzaron a crearse hace casi 6,000 años, y que el estilo se mantuvo prácticamente intacto durante más de 4,000 años, abarcando alrededor de 175 generaciones.

Uno de los hallazgos más sólidos fue la identificación de un patrón cromático constante: en más del 98% de las 256 figuras analizadas, los pigmentos se aplicaron siempre en el mismo orden —negro, rojo, amarillo y blanco—, lo que evidencia un sistema artístico altamente normado y una visión ritual compartida a lo largo de milenios.

Una conexión espiritual con tradiciones mesoamericanas

La antropóloga Carolyn Boyd ya había propuesto en 2016 una hipótesis arriesgada: que los murales del PRS estaban relacionados con símbolos presentes en tradiciones religiosas del centro y occidente de México. Ahora, esta nueva investigación publicada en Science confirma su intuición.

Los líderes contemporáneos de la comunidad Wixárika (huichol) reconocieron en estos murales elementos rituales similares a los de sus propias ceremonias. Este reconocimiento, sumado a la evidencia arqueológica, apunta a una continuidad simbólica panamericana, donde ciertas ideas religiosas y metafísicas se transmitieron a través de cuevas y abrigos rocosos que funcionaban como portales espirituales.

Datación de vanguardia para un rompecabezas ancestral

El equipo científico utilizó oxidación por plasma de baja energía, un método que permite extraer pequeñas cantidades de carbono sin dañar los pigmentos. Esto les permitió obtener el conjunto de fechas más preciso de arte rupestre en América, con 56 dataciones directas de pigmentos y otras 25 de capas asociadas.

La conclusión es clara: los murales no fueron simples decoraciones, sino manuscritos visuales destinados a preservar rituales, mitologías y conocimientos sagrados durante miles de años.

Un sistema de creencias de alcance continental

Según TXST, la evidencia demuestra que estas pinturas transmitieron conceptos metafísicos complejos que influyeron en sociedades agrícolas mesoamericanas posteriores. Las comunidades cazadoras-recolectoras del río Pecos habrían desarrollado un sistema religioso sofisticado, con prácticas simbólicas comparables a las de civilizaciones más tardías como los pueblos del centro de México o los mayas.

Como señala Boyd:

“Lo más emocionante es que hoy las comunidades indígenas de Estados Unidos y México pueden relacionar las historias representadas en estas imágenes con sus propias cosmologías, lo que demuestra la antigüedad y persistencia de un sistema de creencias panamericano con al menos 6,000 años de historia.”

Disclaimer

Esta nota es una reinterpretación automatizada, generada por inteligencia artificial, basada en información publicada originalmente por la agencia WIRED. Su objetivo es presentar los hechos de forma neutral y sin valoraciones. Se recomienda consultar la fuente original para mayor contexto.