Fuente original: WIRED
Autores de origen: Jorge Garay
Un estudio publicado en Frontiers in Human Neuroscience analiza cómo la actitud lúdica social, caracterizada por espontaneidad, creatividad y juego compartido, puede contribuir a la salud cognitiva en adultos mayores.
Los investigadores señalan que esta forma de interacción activa el sistema locus coeruleus–noradrenalina (LC‑NA), implicado en la atención y la flexibilidad mental. Según el estudio, estimular este sistema mediante juegos improvisados y cooperativos podría mejorar la memoria, la atención y la fluidez verbal en personas mayores.
La actitud lúdica social se diferencia de los juegos estructurados al no requerir reglas ni objetivos, incluyendo actividades como teatro improvisado, juegos de rol o narraciones colectivas. Estudios previos indican que sesiones breves de este tipo de juego pueden fortalecer los vínculos sociales y reducir el deterioro cognitivo, incluso en mayores de 80 años.
Los autores proponen la “hipótesis positiva óptima de la alegría social”, que plantea que la improvisación y la adaptación constante en interacciones lúdicas reclutan recursos cerebrales del LC‑NA, promoviendo excitación, enfoque y flexibilidad mental. Aun así, advierten que se requieren más investigaciones para confirmar la relación entre la alegría social y un envejecimiento cerebral más saludable.
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