Fuente original: WIRED
Autores de origen: Jorge Garay
Una investigación del Hospital Monte Sinaí analizó muestras de sangre de cordón umbilical y halló una exposición prenatal a PFAS mayor a la estimada previamente.
El equipo examinó sangre extraída directamente del cordón umbilical de bebés nacidos entre 2003 y 2006 y detectó 42 compuestos PFAS distintos, incluidos varios que no suelen aparecer en pruebas tradicionales y cuya documentación es limitada.
Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), conocidas como químicos eternos, son compuestos sintéticos usados por su estabilidad y resistencia. Esa misma característica hace que persistan en el ambiente y en el organismo humano durante largos períodos.
Según la evidencia citada por los investigadores, los PFAS pueden atravesar la placenta y acumularse en el organismo en desarrollo. Estudios previos los han asociado con alteraciones del sistema inmunológico y endocrino, así como con bajo peso al nacer y mayor riesgo de parto prematuro.
El estudio señala que las pruebas prenatales convencionales solo detectan un conjunto limitado de PFAS. En cambio, la técnica publicada en Environmental Science & Technology permite analizar miles de sustancias de forma simultánea, ampliando el alcance de detección.
Para evaluar el método, se utilizó una base de datos con muestras de sangre del cordón umbilical de 120 bebés nacidos en Cincinnati entre 2003 y 2006, que originalmente no estaba diseñada para identificar estos químicos. Aun así, se identificaron 42 PFAS.
“Nuestros hallazgos sugieren que la forma en que medimos los PFAS realmente importa”, afirmó Shelley H. Liu, primera autora del estudio, en un comunicado. Añadió que una evaluación más exhaustiva muestra una exposición prenatal mayor de lo que se había reconocido.
Los autores concluyen que la exposición prenatal a PFAS es más compleja de lo que se pensaba y que una vigilancia más amplia es clave para avanzar en la prevención de enfermedades relacionadas con estos compuestos.
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