Fuente original: WIRED
Fecha: 29 de noviembre de 2025
Autores de origen: Lorenzo Lamperti
El devastador incendio que arrasó el complejo residencial Wang Fuk, en el distrito de Tai Po de Hong Kong, abrió un debate urgente sobre la seguridad en las obras de renovación. Aunque muchos medios culparon de inmediato a los tradicionales andamios de bambú, nuevas investigaciones apuntan a que los verdaderos acelerantes del fuego podrían haber sido otros materiales utilizados en la fachada del edificio.
El siniestro, que dejó decenas de muertos y cientos de desaparecidos, envolvió siete de los ocho rascacielos de 31 pisos que conforman el complejo, habitado principalmente por adultos mayores. La tragedia ocurrió durante trabajos de renovación que incluían mejoras en las estructuras contra incendios.
Las autoridades detuvieron a tres directivos de la empresa responsable, acusados de homicidio involuntario por presuntamente utilizar materiales que no cumplían los estándares de seguridad.
El bambú bajo sospecha… pero no necesariamente culpable
Pese a las acusaciones iniciales, expertos indican que el bambú podría no ser el principal responsable. Evidencias fotográficas y videos muestran que fueron las redes de construcción, lonas impermeables y sellados de poliestireno los materiales que ardieron con mayor rapidez y propagaron el fuego por la fachada.
De acuerdo con el South China Morning Post, las redes fueron reemplazadas tras varios tifones recientes, y residentes ya habían alertado sobre su mala calidad. Además, bomberos hallaron ventanas y ascensores sellados con poliestireno altamente inflamable, lo que habría creado “puentes térmicos” que avivaron las llamas.
Por qué la malla y el poliestireno ardieron más rápido
Los especialistas explican que materiales superficiales como lonas y poliestireno se encienden casi de inmediato, generando un efecto de “fuego vertical” que recorre la fachada. En contraste, el bambú —aunque combustible— tiene mayor masa térmica y tarda más en arder por completo.
En múltiples videos, la estructura de bambú permaneció parcialmente en pie mientras los revestimientos exteriores ya se habían consumido. Esto sugiere que los acelerantes iniciales no fueron las cañas de bambú, sino los materiales añadidos durante la obra.
¿Por qué Hong Kong sigue usando bambú en construcción?
El bambú es una tradición milenaria en Hong Kong. Ligero, resistente y fácil de manipular en espacios reducidos, ha sido el estándar durante miles de años. La ciudad mantiene normas estrictas para su uso, con formación obligatoria y supervisión constante.
La Oficina de Desarrollo ya estudia una sustitución gradual hacia andamios metálicos, aunque reconoce que el bambú sigue siendo necesario en ciertos contextos. El gobierno exige que la mitad de las nuevas obras públicas utilicen andamios de metal.
El verdadero problema: materiales externos y controles fallidos
El caso del complejo Wang Fuk refleja una realidad más compleja: los accidentes recientes asociados a andamios en Hong Kong suelen derivar de materiales externos —mallas, lonas, aislantes— más que del bambú en sí.
Las primeras investigaciones apuntan a que la combinación de materiales inflamables, fuertes vientos y sellados defectuosos creó el escenario perfecto para un incendio descontrolado que se propagó en cuestión de minutos.
Esta tragedia podría acelerar el proceso de sustitución de los andamios de bambú, pero también abre un debate mayor: la necesidad de reforzar la supervisión de todos los materiales utilizados en obra, no solo del icónico entramado de cañas que ha definido durante siglos el skyline de Hong Kong.
Disclaimer
Esta nota es una reinterpretación automatizada, generada por inteligencia artificial, basada en información publicada originalmente por la agencia WIRED. Su objetivo es presentar los hechos de forma neutral y sin valoraciones. Se recomienda consultar la fuente original para mayor contexto.