Fuente original: WIRED
Autores de origen: Takuya Wada
Omega es el cronometrador oficial de los Juegos Olímpicos desde 1932 y acumula 94 años de desarrollo tecnológico aplicado a la medición del tiempo deportivo.
La colaboración comenzó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1932, cuando la firma suiza introdujo cronómetros certificados con una precisión de una décima de segundo. En los Juegos de Invierno de 1936, el registro de tiempos aún dependía de anotaciones manuales y del transporte físico de datos entre jueces, lo que retrasaba los resultados y dejaba margen al error humano.
Un punto de inflexión se produjo en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948 con la introducción de fotocélulas y cámaras de fotofinish. Estas tecnologías permitieron determinar automáticamente el orden de llegada con una precisión de 1/1000 de segundo y resolver empates que antes no podían definirse con certeza.
Durante las décadas siguientes, el cronometraje electrónico se extendió a otras disciplinas. En 1956 se incorporaron puertas de salida en el esquí alpino y sistemas semiautomáticos en la natación. En 1968, los paneles táctiles en piscinas permitieron que los propios atletas detuvieran el cronómetro, eliminando por completo la intervención manual.
La objetividad también se trasladó a las salidas. En los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 se introdujeron bloques con detección automática de salidas falsas, y en Vancouver 2010 debutó la pistola de salida electrónica, que sincroniza luz, sonido y cronometraje para todos los atletas al mismo tiempo.
La precisión continuó aumentando con sistemas digitales como Scan-O-Vision, usado desde 1992, y el temporizador cuántico presentado en Londres 2012, capaz de medir hasta una millonésima de segundo. En París 2024, Scan-O-Vision Ultimate registró hasta 40.000 imágenes por segundo en la línea de meta.
Paralelamente, el cronometraje evolucionó hacia la visualización de datos en tiempo real. Desde la aparición del Omegascope en 1964 hasta la línea de récord virtual en Beijing 2008, la tecnología permitió ofrecer información detallada a espectadores y medios.
En los Juegos de Invierno más recientes se incorporaron sensores, sistemas de posicionamiento y visión por computadora con apoyo de inteligencia artificial, capaces de analizar velocidad, saltos y trayectorias sin necesidad de dispositivos en los atletas. Estas herramientas también estarán presentes en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, donde Omega actúa por 32ª vez como cronometrador oficial.
Disclaimer
Esta nota es una reinterpretación automatizada, generada por inteligencia artificial, basada en información publicada originalmente por la agencia WIRED. Su objetivo es presentar los hechos de forma neutral y sin valoraciones. Se recomienda consultar la fuente original para mayor contexto.