Fuente original: WIRED
Fecha: 03 de Diciembre de 2025
Autores de origen: Fernanda González
OpenAI ajustó su estrategia interna ante el avance de competidores como Google. Sam Altman, director ejecutivo de la compañía, declaró un “código rojo” para priorizar mejoras en ChatGPT y fortalecer la posición de la compañía frente al lanzamiento de Gemini 3, de Google, según reportes de The Wall Street Journal y The Information.
En un memorando dirigido a los empleados, Altman informó que se detendrá temporalmente el desarrollo de varios proyectos, incluida la integración de soluciones publicitarias en ChatGPT, el despliegue de ChatGPT Pulse —una función enfocada en sugerencias de compra personalizadas— y el desarrollo de agentes de IA orientados a salud y comercio.
El objetivo, según el documento citado por medios estadounidenses, es concentrar recursos en mejoras clave del servicio: mayor personalización, más velocidad y fiabilidad en las respuestas, y mejor desempeño en solicitudes complejas. Para lograrlo, Altman planteó transferencias temporales de equipos y reuniones diarias con líderes de áreas estratégicas.
El ajuste ocurre en un contexto de creciente presión competitiva. Google presentó recientemente Gemini 3, su modelo de IA con capacidades avanzadas en razonamiento, codificación y multimedia, que supera a GPT-5.1 en distintas métricas. También lanzó Nano Banana Pro, una nueva versión de su generador de imágenes.
Altman reconoció el progreso de Google y anticipó que OpenAI podría enfrentar meses de competencia intensa, ya que la empresa concentrará esfuerzos en el desarrollo de sistemas superinteligentes, lo que podría ralentizar avances visibles en el corto plazo.
Infraestructura y recursos
Google mantiene una ventaja estructural importante. Alphabet registró beneficios netos de 97,715 millones de dólares en los primeros nueve meses del año y cuenta con ingresos que rondan los 400,000 millones de dólares anuales, lo que le permite financiar investigación, desarrollo y producción de su propia infraestructura, incluidos chips especializados.
OpenAI, por su parte, depende de inversión externa y carece de infraestructura propia a gran escala. Altman estimó que la empresa podría superar los 20,000 millones de dólares en ingresos este año y afirmó que cuenta con compromisos de inversión por 1.4 billones de dólares a ocho años. No obstante, un análisis de HSBC proyecta que el costo anual de alquiler de cómputo para operar sus sistemas podría llegar a 620,000 millones de dólares.
Incluso en un escenario favorable —con 3,000 millones de usuarios, 10% de suscriptores pagados y múltiples fuentes de ingresos—, el flujo de efectivo libre acumulado en cinco años sería de 282,000 millones de dólares, lejos de los 792,000 millones necesarios para cubrir el cómputo del mismo periodo. Esto limitaría la capacidad de OpenAI para construir infraestructura propia.
Perspectivas
OpenAI concluyó recientemente su transformación en una compañía con fines de lucro, lo que facilita una eventual salida a bolsa y nuevas rondas de inversión. Sin embargo, la viabilidad de estos planes depende del comportamiento del mercado y del interés en el sector de la inteligencia artificial durante los próximos años.
Si el flujo de capital se mantiene, la empresa podría avanzar en el desarrollo de chips y centros de datos propios. Si disminuye, podría verse obligada a recortar proyectos, limitar acceso a productos o retrasar desarrollos, un escenario que beneficiaría a Google.
Altman afirmó que la meta de la compañía es ofrecer soluciones de IA escalables y accesibles, aunque reconoció que la estrategia podría ser puesta a prueba por el mercado.
Disclaimer
Esta nota es una reinterpretación automatizada, generada por inteligencia artificial, basada en información publicada originalmente por la agencia WIRED. Su objetivo es presentar los hechos de forma neutral y sin valoraciones. Se recomienda consultar la fuente original para mayor contexto.