Fuente original: EFE
Fecha: 29 de noviembre de 2025
Autores de origen: Patricia Martínez Sastre
En el pequeño pueblo palestino de Sebastia, a unos 12 kilómetros de Nablus, crece la inquietud ante un cambio inminente: Israel podría confiscar en los próximos días 182 hectáreas del yacimiento arqueológico local, incluyendo la acrópolis y unas 550 parcelas de propiedad privada. El anuncio de la Administración Civil israelí, realizado el 12 de noviembre, implicaría la mayor expropiación de tierras arqueológicas en Cisjordania hasta la fecha.
Entre los afectados está el propietario de una tienda y restaurante junto al parque arqueológico, quien prefiere no revelar su identidad. “Perderé mi único negocio y 80 acres de olivos. El gobierno quiere tomar todo el área C. Si pasa, los Acuerdos de Oslo dejan de existir”, lamenta. Como él, cientos de residentes podrían quedarse sin su fuente de ingresos.
El Área C —que representa el 61% de Cisjordania— es la única bajo control militar y civil exclusivo de Israel, de forma supuestamente temporal desde los Acuerdos de Oslo. Sin embargo, a lo largo de los años Israel ha declarado grandes zonas como propiedad estatal, reservas naturales o áreas militares, ha impedido nuevas construcciones palestinas y ha demolido numerosas aldeas.
Una disputa arqueológica convertida en disputa territorial
Sebastia alberga restos del período romano, bizantino e islámico, además de una iglesia donde se cree que fue enterrado Juan el Bautista. Aunque el sitio no parece, a simple vista, un detonante de tensiones, sectores israelíes —entre ellos ministros de la ultraderecha— sostienen que bajo Sebastia se encuentra la antigua capital del reino israelita de Samaria, lo que consideran prueba de la soberanía israelí sobre Cisjordania.
El ministro israelí de Patrimonio, Amichay Eliyahu, lo expresó sin ambigüedades en un mensaje reciente: “La bandera del pueblo inventado será retirada y reemplazada por la bandera del pueblo judío. Este es nuestro país. Nuestra patria histórica. Nunca nos iremos”.
Organizaciones como la ONG israelí Emek Shaveh advierten que el objetivo es separar el núcleo arqueológico de la aldea palestina y convertirlo en una “atracción turística dirigida por colonos”, siguiendo el modelo de la Ciudad de David en Jerusalén Este.
Un patrón creciente de expropiaciones arqueológicas
Aunque de gran envergadura, la confiscación de Sebastia no es un caso aislado. Otros cinco yacimientos han sido expropiados en Cisjordania, y solo en la gobernación de Nablus ya se cuentan 60 sitios arqueológicos bajo control israelí, el número más alto registrado.
La mayor expropiación hasta ahora había tenido lugar en Susya (Hebrón) en 1986, cuando la aldea palestina fue desalojada para convertir el terreno en un sitio arqueológico. Investigaciones consultadas por Emek Shaveh señalan que solo una fracción del área confiscada incluía ruinas antiguas; el resto eran terrenos agrícolas palestinos.
El alcalde de Sebastia, Moamad Azem, asegura que la tendencia es clara: “El Gobierno israelí avanza hacia un control total del Área C. El objetivo final es impedir la creación de un Estado palestino”.
Mientras tanto, los habitantes del pueblo se preguntan dónde está la UNESCO, que incluyó Sebastia en 2012 en la lista provisional de Sitios de Patrimonio Mundial del Estado de Palestina.
“Lo estoy perdiendo todo. Llevo 60 años trabajando aquí. Es mi vida”, dice con angustia Adli Mosleh, dueño de otra tienda de artesanías. Como él, muchos residentes esperan un desenlace que podría redefinir no solo el futuro del yacimiento, sino también el de toda la comunidad.
Disclaimer
Esta nota es una reinterpretación automatizada, generada por inteligencia artificial, basada en información publicada originalmente por la agencia EFE. Su objetivo es presentar los hechos de forma neutral y sin valoraciones. Se recomienda consultar la fuente original para mayor contexto.